Movidos por compartir

Compartiendo con Casa Cuna La Paz

Tsol es una empresa que se preocupa por sus valores, situación que ha sido reforzada a lo largo de los últimos años, cómo parte del crecimiento, siendo importante crear una cultura de responsabilidad social, a través de ser congruentes con los valores personales y de la empresa.

En 2018, nos dimos a la tarea de compartir con alguna institución algo más que aportaciones económicas, por lo que por decisión unánime se buscó una instancia que trabajara con niños, encontrando en el camino a la Casa de Cuna la paz, siendo un lugar que cuenta con una labor importante no sólo hacia los menores, sino en apoyo a las familias.

La labor de la Casa Cuna es cuidar a hijos de padres y madres solteras con recursos limitados. Sus usuarios son padres que trabajan en jornadas completas, que su casa está lejos de su trabajo y que no cuentan con algún familiar que pueda apoyarlos a cuidar a sus pequeños.

Las personas dentro de la casa se hacen cargo de los niños en diferentes grupos. Primero están los lactantes, quienes requieren un cuidado completo debido a que tienen entre un mes y año y medio. Como no se logran comunicar aún, son atendidos por personal especializado. Después están los pequeños que están entre los 2 y los 4 años, quienes son atendidos por una pedagoga especializada en ellos. Así juegan, aprenden, y se atienden sus necesidades durante el tiempo que permanecen en el lugar. Posteriormente están los niños que son llevados a la escuela en instalaciones fuera de la Casa, regresando para comer, hacer tareas y jugar hasta que sus padres pasan por ellos.

En esta casa cuna se atienden necesidades específicas. Esto significa que los niños pueden tener una permanencia semanal, ingresando el lunes y siendo recogidos por sus padres el viernes en la tarde noche. También pueden ir y venir todos los días, funcionando como guardería para el cuidado de los pequeños. Incluso hay algunos casos de estancia mensual, dependiendo de la situación del padre o la madre.

En La Paz los niños se encuentran en un lugar seguro dónde recibirán las mayores atenciones. Es un lugar que cuenta con recursos mínimos; por lo tanto se mantienen de donaciones y aportaciones de los padres, quienes venden cosas usadas en un bazar para generar más ingresos.

Elegir esta casa fue para nosotros una experiencia de lo más satisfactoria y enriquecedora, puesto que los miembros del equipo Tsol no sólo hicieron aportaciones económicas, sino también objetos que serán de utilidad tanto para la casa como en el bazar. Conocer la casa y el cómo trabajan, ha sido un gran aprendizaje para todos.

El compromiso del equipo de trabajo es colaborar de manera periódica, es decir, que no sea una aportación de una única vez, sino que el contacto sea constante, con la libertad de que si alguno está dispuesto a dar tiempo, se sienta con la confianza de hacerlo, aunque lo ideal es hacerlo cómo equipo, lo cual facilitaría integrarnos y mantener una labor social conjunta.

Dentro de lo que esperamos, es compartir esta labor con amigos, familiares, clientes, que sea un gusto el dar, no una obligación, sino identificar que la experiencia hace que personas con condiciones vulnerables, podemos aportar algo más, para hacer que su carga sea menos pesada, siendo momentos importantes que nos sensibilizan y nos ayudan a contactar con la gente.

La experiencia ha sido gratificante, puesto que en algunos momentos tenemos la oportunidad de convivir con los niños, los cuales son sonrientes, felices, aún cuándo únicamente sea estar un rato con ellos. Ver la alegría que les causa cuándo reciben algún objeto que será para todos, no para uno en particular, los hace disfrutarlo y compartirlo en muchos momentos.

Creemos que en general cómo seres humanos es importante compartir, colaborar en algo que no necesariamente es un sacrificio, sino una satisfacción para ambas partes. Algo que al final nos hace más humanos.